Rebelión en la fábrica

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Por Fabián D´Amico

La empresa siempre perdona plantea un conflicto en el ámbito laboral donde la dirección de Rosa Celentano y las actuaciones de Roberto Romano y Sofia Gala Castiglione prestigian la propuesta.

La música en una pieza teatral tiene importancia relevante y en casos como La empresa siempre perdona cierra el discurso planteado desde la dirección. El tema musical La masa de Silvio Rodriguez dice en uno de sus versos “cambia todo en este mundo” y a modo de paradoja suenan esas palabras en un texto donde queda demostrado que los conflictos universales pocas veces pueden ser modificados.

El eje de la obra ,escrita por el venezolano Roberto Santana, es tan común y vigente como lo es el capitalismo que critica desde el planteo de la trama. Un dicho popular dice “pinta tu aldea y pintaras el mundo”. El autor de la pieza reafirma esa creencia al retratar un conflicto laboral en el seno de una fábrica. Nuñez es un operario que ha dedicado su vida a la fábrica que ayudo a construir desde la nada junto al dueño de la misma. Más de veinte años al frente de su sencillo y automático puesto que peligra ante un momento del locura del operario. Al presenciar un accidente de un compañero, Nuñez comienza a destrozar las máquinas del sector donde trabaja. El inicio de la obra encuentra al humilde trabajador, vistiendo ropa de trabajo y un saco prestado, en una fría oficina a la espera de una psicóloga laboral que lo entrevistará.

De ahí en más La empresa siempre perdona muestra su nudo dramático donde el juego de poder entre la experiencia del hombre de fábrica y la inteligencia de la psicóloga va en crescendo donde victima- victimario cambian de roles continuamente, y muestra un fresco de las relaciones laborales más perversas e intrigantes. De a poco quedan en claro cuales son las intenciones de la empresa a través de esta mujer, donde lejos de despedir a Nuñez buscan su complicidad para evitar daños mayores y ese hecho delata cierto anacronismo temporal de la obra – escrita a mediados de los años 70- donde el sindicalismo muestra una presión, diluida en la actualidad.

Una anécdota simple, con interesantes planteos psicológicos y personajes bien delimitados, tiene como elemento de atractivo principal en esta puesta la dirección de Rosa Celentano y las actuaciones protagónicas. Una marcación ajustada de los actores, donde nada queda a la improvisación potencia las acciones dramáticas propuestas. La dirección es explicita y omnipresente, con una lograda escena de la reconstrucción del asalto que Nuñez perpetua en su juventud y que la psicóloga obliga a dramatizar y con un final del la obra,tan fuerte como poco previsible.

Las actuaciones son convincentes y denotan un trabajo arduo junto a la directora. Roberto Romano logra pasar de un llano y simple operario, padre de familia y marido ejemplar al más violento hombre de manera precisa y casi inmediata sin que ninguna de las dos caras de su criatura empañe o prime ante al otra. Un trabajo comprometido bien ejecutado por el actor. Junto a el una sorprendente Sofía Gala Castiglione en un jugado personaje. La pisada escénica firme y segura de la actriz, su dicción y modulación al hablar, los lugares oscuros a los cuales se atreve a buscear dejan de lado cualquier prejuicio mediático que se tenga sobre ella, quien demuestra un brillante presente actoral y un futuro auspicioso.

La empresa siempre perdona ofrece un texto efectivo donde las actuaciones y la dirección subsanan cualquier endebleza dramática de la pieza.