Te amaré por siempre

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Por Fabián D´Amico

Quien retiene a quien tiene aciertos y algunas desprolijidades en su versión local. Gran actuación de Florencia Otero.

Hay una marcada tendencia en los últimos años en estrenar musicales de broadway y del off braodway -en acotadas y minimalistas puestas- con títulos que quizás nunca hubiéramos conocido de no ser mediante esa modalidad. Autores poco frecuentados por productores locales como el caso de Sondheim - Company, Into the woods-, obras que requieren de una gran producción escénico técnica- Jekyl & Hyde, Ghost- o piezas que provienen del off broadway como el caso de Los últimos cinco años, Cita a Ciegas, Bare o El pacto. El éxito de audiencia y crítica de la versión local de Asesinato para dos abre el juego para el arribo de nuevos musicales foráneos como es el caso de Quien retiene a quien (HEREAFTER”) escrita por Vinnie Favale & Frankie Keane y música y letras de Vinnie Favale, un interesante musical que muestra que le sucede a una persona cuando pierde a un efecto y le pasa a este último en el más allá.

La acción se centra en el departamento /estudio de Jason Richardas un famoso mentalista que recibe en una sesion de espiritismo a tres personas: una madre que pierde a su hijo siendo este adolescente hace ya treinta años, a otra mujer cuya hija se suicida y la última mujer que acude a la cita, en alto avance de su embarazo, quiere saber que es de su madre en el otro plano. La acción está dividida en los dos planos mencionados, el mundo real y la existencia de esos espíritus que pueden verse entre ellos pero no comunicarse con sus seres amados, Cierra el circulo del más alla una atractiva joven con atuendo y peinados de la década del 50 que es la amante del psíquico que siempre ha estado a su lado y a la cual el hombre no deja de recordar.

Ver los sentimientos de ambos lados implica identificarse con el dolor de quienes han perdido de manera tragica a su ser querido y de como estos intentan, pero no pueden, contactarse con sus madres. Mediante canciones efectivas, mucho sentimentalismo y actuaciones heterogéneas, la historia va cerrándose a medida que los espíritus toman la decisión de enviar señales mediante el médium a sus familiares y así terminar de una vez con esa vida errante y sin rumbo por un limbo muy denso y difícil de transitar. La decisión más trascendente es tal vez la de la amante del psíquico que sabe que al comunicarse con el, nunca más podrá tener contacto y protegerlo desde el más allá como lo ha venido haciendo desde hace mas de cuarenta años.

Una correcta traducción de Marcelo Kotliar y una excelente performance de Hernán Matorra a cargo de la dirección musical y ejecución del piano son pilares positivos de esta puesta que tiene como director Juan Alvarez Prado tal vez el elemento de mayor discusión de la puesta local. Un director experimentado en musicales (Embarazados: ecografía de una espera, Los últimos cinco años) que en esta oportunidad realiza un trabajo con luces y sombras, sobretodo al incorporar en una trama dramática un personaje dibujado de manera tan estereotipada como el rol a cargo de Laura Olvia que rompe el clima intimista que se crea con el resto del elenco. Sin lugar a dudas, el protagónico femenino a cargo de Florencia Otero muestra el crecimiento actoral e interpretativo de la actriz, quien descolla como esta estrella de cine clase B muerta en un accidente de aviación y que se niega a soltar a su enamorado, el psíquico en cuestión, interpretado por Fabián Vena, cuyo desempeño vocal empaña una plausible composición actoral.

El trío de madres compuesto por Meri Hernández,Tiki Lovera y Florencia Rovere logran momentos conmovedores, en especial, cuando todas interactúan aunque sin saberlos con sus seres queridos fallecidos. Elis García vuelve a demostrar sus dotes para el género y es una revelación Máximo Meyer el joven fallecido en el accidente automovilístico.

Con una puesta en escena prolija y sin demasiado vuelo creativo en los rubros técnicos, Quien retiene a quien abre una nueva puerta de acceso a la producción del off broadway en nuestro país, y más allá de los reparos, una posibilidad valedera para disfrutar de una manera particular de encarar el teatro musical desde la dramaturgia y lo netamente musical que sirve de ejemplo para las creaciones locales y le brinda al publico un acercamiento más a la comedia musical.